La alegría, la tristeza, la ira y el miedo son emociones básicas. Pero mientras que la alegría no suele ser un impedimento a la hora de realizar objetivos, las demás, y especialmente el miedo, a menudo se convierten en obstáculos difíciles de superar. ¿Miedo a qué? Miedo a ser juzgados. Vergüenza, ansiedad, miedo escénico. Un exceso de preocupación que llega a paralizar y que impide disfrutar de hablar o tocar en público, o de realizar determinadas actividades que deberían ser placenteras.

  Aceptar el miedo o la ira o cualquier otra emoción o sentimiento, independientemente de que lo consideremos "bueno" o "malo", es el primer paso de la gestión emocional. Aceptarlo, no juzgarlo, expresarlo, valorarlo y actuar a partir de todo ello son las claves para vivir con plenitud.

   El trabajo con las emociones se realiza, fundamentalmente, en sesiones individuales, pero otros formatos como charlas, talleres o cursos también sirven de ayuda. ¿Te interesa? Contacta conmigo.